domingo, 25 de enero de 2026

La democracia y el postureo




En medio de una participación democrática cada vez más convertida en espectáculo, hoy más que nunca, el ejercicio de los derechos no puede quedar condicionado al privilegio ni al sacrificio individual.

En la realidad de TikTok, Instagram, Facebook y demás redes se idealiza el voto en el extranjero. Desde paisajes nevados, como si la nieve no fuese un coñazo que congela a quienes se nos dificulta pagar la factura eléctrica, y desde perfiles definidos por la moda y el buen vestir, se hace un llamado a votar en las elecciones nacionales del domingo 1 de febrero.

Estas influencers costarricenses migradas que votan en el extranjero, vamos, lo que se llama migrantes por el mundo o diáspora, nos cuentan su sacrificio y el dinero que gastarán para acercarse a votar, llamndo a votar y defender eso que a secas llaman democracia costarricense. Creo que tienen por objetivo hacer que quienes están en Costa Rica y que no tienen que caminar ni siquiera dos calles para ir a ejercer su derecho, se sientan interpeladas y se acerquen a los centros electorales a votar.

Pero estos influencers no asumen que a la población costarricense migrada se nos dificulta votar; no todas somos las personas de los vídeos que hablan desde su privilegio económico o cultural. Hablar desde el privilegio es fácil. Pensar el voto como una experiencia de Instagram es lamentable. Asumir un proceso electoral en colectivo y en igualdad es parte del reto.

Votar desde el extranjero es caro; por ello, este derecho se convierte en un privilegio para quienes pueden costearse el transporte, la alimentación y, en muchas ocasiones, el alojamiento para desplazarse hasta los consulados. Votar en el extranjero es un asunto de dinero; es un asunto de disponer de euros y de tiempo.

La mayoría de mis amigos y amigas costarricenses migrados en España, personas trabajadoras, que viven fiuera de Madrid, no pueden permitirse gastar 200 euros o más, ni siquiera 50 euros, perder un día de trabajo, dejar a sus hijas solas y desplazarse desde sus ciudades hasta el consulado de Costa Rica en Madrid. Y sí, también otros hermanos migrantes que están en Italia no pueden acercarse al consulado costarricense ubicado en Roma.

También hay personas trabajadoras migrantes costarricenses que no saldrán a votar en Estados Unidos, no solo por las distancias y el coste económico, sino porque sus vidas corren peligro con las redadas racistas y clasistas que comete el HIELO (ICE).

Para muchas personas la idea de que la democracia se defiende cada cuatro años en las urnas es la idea que desde el privilegio o la ignorancia prevalece. Vamos, que la democracia no es solo votar.

La democracia es extender derechos y luchar por ellos; y va más allá de poner un post viral en las redes sociales.

Y es que en la población que ha salido de Costa Rica, en las ciudadanías migradas, en nosotras, se piensa muy poco.

Democracia es también asumir el cuidado de los derechos de las personas que hemos migrado. Sí, porque muchas hemos salido en busca de una vida mejor porque la democracia del comer y el buen vivir, en Costa Rica, hace mucho tiempo PAC, PLN, PUSC y los amiges de Rodrigo Chaves la empequeñecieron.

El servicio exterior costarricense siempre ha sido una mierda pinchada en un palo. En los consulados el funcionariado usualmente nos trata mal y con cierto aire de superioridad y desprecio burócrata. A este lado del mundo, algunas dependencias consulares tienen horarios de atención que se limitan a cuatro horas al día, tienen personal poco capacitado y, sobre todo, poco empático, como María Valls, en Madrid. Las páginas web no siempre están actualizadas y brindan información a medias o incorrecta. En el Consulado de Costa Rica en España, muchas personas no han podido empadronarse. Es toda una vergüenza.

Y esto no es solo de esta administración trumpistachavista. Trece años de ser migrante y la historia poco cambia entre los de antes y los de ahora.

Me pregunto: ¿Para cuándo el voto por correo? ¿Para cuándo un servicio exterior que piense en nosotras, la Costa Rica emigrada? ¿Para cuándo unos servicios consulares dignos y respetuosos?

Luchar por eso sí que sería ampliar un poco más la democracia.

Así que charlas virales de postureo teñido de patriotismo, las justas. La democracia se construye en colectivo y no desde el mero esfuerzo individual; todo lo demás es más pose que otra cosa. Así que menos vídeos de postureo y más conciencia.

Ana-Marcela Montanaro

Madrid, 24 de enero e invierno de 2026.