jueves, 27 de agosto de 2020

Muchas historias y nuestra Universidad de Costa Rica cumple 80 años

 

Mi universidad cumple 80 años, nuestra Universidad de Costa Rica se hace mayor

Me siento más que orgullosa de haber estudiado en la Universidad de Costa Rica, orgullosa de mi formación académica humanísta, estudié en la mejor universidad del país. Soy parte, soy hija de la educación superior pública costarricense.

La Universidad de Costa Rica, atraviesa mi historia vital, todos mis recuerdos y presentes. Fue aquí donde me formé académicamente, aprendí el valor del estudio y de la investigación; aprendí a ser disciplinada, constante y comprometida con mis proyectos.

Estudié derecho, pero aprendí muchas cosas más, personales, colectivas y temas que no se aprenden en las aulas. Fue en la calles, donde me formé como feminista. 

Mi formación academica me ha permitido seguir haciendo lo que más amo y apasiona, demás a hacerlo bien.

En la universidad pública, mi conciencia social se hizo más clara y contundente. Mi paso por la Universidad de Costa Rica, me formó politicamente; me hizo consciente de que nada valen los títulos académicos sino existe un compromiso con la sociedad, con las personas más vulnerabilizadas y excluidas; que el conocimiento académico no vale de mucho sino se pone al servicio de las demás personas. Esto he tratado de seguir haciendo.

Fue en la unviersidad pública en donde aprendí, desaprendí y volví a aprender.

Sí, soy roja y sí soy todavía soy de izquierda, soy feminista y seguiré teniendo un corazón, pensamiento propio y una lengua libre. Sigo comprometida con el estudio disciplinado y sigo aportando mi energía a las luchas, un granito de arena para tratar de hacer y construir mundos más amorosos, justos, feministas, antirracistas y creativos. 

Estudié en una sede regional, la Sede de Occidente, en la zona rural, Ahí, fui parte del movimiento estudiantil y estuve en polítca universitaria.

Fue en la soda (cafetería) de Ñeco y en la soda de Rogelio en donde he comido las mejores empanadas del mundo mundial, tomado el más sabroso refresco de frutas y el mejor café barato. Frente a vasos de café, cervezas y vino barato con muchos cigarros de por medio, tuve conversaciones y discusiones más que interesantes.

En la Sede de Occidente, mis compas compartimos la alegría mestisa el día que mi padre resultó electo como Director de la Sede de Occidente y unos años depués resultó electo como miembro del Consejo universitario de la Universidad.

En los pasillos de mi amada Sede de Occidente de la UCR conocí el amor, el profesor de filosofía más bueno del mundo mundial, nos enamoramos, nos casamos, nos desenamoramios, nos divorciamos, en ese camino nació nuestro hijo, Jorge Arturo. Luego, me volví a enamorar de un corazón bonito que sigue discutiendo, sin ponerse de acuerdo.

El primer año de carrera, recorrí los pasillos y salones de clase embarazada. Nueve meses después, ese campus me vio con una criatura en brazos y pegado a mis tetas. Esa criatura, muy bien alimentada creció, es la misma persona que sale en la imagen que da origen a este texto. Esa foto nos la hicimos hace como 10 años, en una manifestación por la defensa de la educación superior pública, Jorge Arturo estaba en su primer año de carrera y yo era profesora de derecho en la unviersidad.

Pasa el tiempo pero las luchas no acaban.

Recuerdo con cariño a los docentes, bibliotecarias, conserjes, personas secretarias, choferes, personal de seguridad a todas ellas, mi respeto.  Gracias a quienes han hecho de mi camino personal, académico y politico una ruta que vale la pena seguir andando.

Porque la Universidad de Costa Rica no es un cascarón, por el contrario, es una gran institución conformada por personas y vidas. Nosotras y nuestras pequeñas historias, también somos parte de los 80 años que hoy cumple nuestra universidad.

Y sí, seguimos y seguiremos defendiendo el derecho a la educación superior pública, para que cada vez más sean más voces, acentos y colores quienes también puedan sumar y engrandecer la historia.

#SoyUCR

Ana Marcela Montanaro

Berlín, 26  fin del verano y septiembre de 2020


Foto: La hizo mi amigo hermano, Alexis Rodríguez. 

viernes, 12 de junio de 2020

De dalias y flores: Jorijn Bergwerff





Jorijn Elisabeth Bergwerff van´t Wout
De improviso y en silencio, un día 12 de junio de hace dos años, al despuntar el día, falleció la mujer más dulce que he conocido. Una persona maravillosa que sin preguntar ni juzgar y con amor me abrió las puertas de su corazón.
La tarde lluviosa de un mes de octubre en que nos encontramos, me impresionó su belleza. Una mujer hermosa, por dentro y por fuera, con la misma belleza que la acompañó toda su vida y que a pesar del tiempo, estaba intacta. Alta, de rostro brillante con mejillas sonrosadas y sus ojos pequeñitos y azules que sonreían.
Poseía la belleza que 60 años atrás, estremeció al hombre a quien ella amó y con quien compartió su vida, sus dos hijos y un nieto.
La recuerdo cantando bajito siguiendo alguna canción y escuchando el piano por las tardes, sentada en su sofá, cerca del cual tenía una canasta con instrumentos de costura, mientras miraba hacia su jardín.
Le gustaba cuidar de su amado jardín, un precioso vergel, ella amaba las rosas de muchos colores, las margaritas, las dalias y todas las plantas y flores la amaban también a ella.
La primavera pasada tuve el honor de podar su rosal. Nunca en mi vida sentí tantísima responsabilidad. Las tijeras temblaban en mis manos, solté el miedo y podé su rosal. El rosal floreció. Hoy, lo imagino floreciendo.
Con dulzura y sin ningún reparo, me invitó a compartir su mesa. Tuve el privilegio de probar la sopa de tomate más deliciosa del mundo mundial. Esas comidas de los sábados que compartí junto a personas que quiero y guardo en mi corazón.
Muchas veces, cuando estábamos juntas, en medio de la timidez que yo guardo debajo de este rostro que a veces parece valiente, me quedaba en silencio, sin saber qué hacer. ELLA también era tímida, a lo mejor por eso había un reflejo de ella en mí
ELLA no hablaba mi idioma. Yo tampoco hablaba el suyo, ese idioma con sonidos difíciles y casi impronunciables, que en algún momento empecé a estudiar. Prometo que lo intenté, aunque no hubo tiempo para lograrlo.
En algunas ocasiones me acerqué a visitarla. ELLA me ofrecía té de jazmín con galletitas. Me hacía alguna pregunta que yo con el poco inglés que hablaba trataba de entender y hacía malabares lingüísticos para responder. Ella Me veía y sonreía. Yo la miraba y sonreía. Las dos nos sonreímos juntas.
Recuerdo que yo no podía pronunciar el nombre de la pequeña ciudad donde ella vivía. Luego de muchos intentos lo lograba pronunciar medianamente bien. Yo me sonrojaba mientras ella, me miraba con dulzura, para luego, al unísono, reír las dos.
Me gustaba enviarle fotos de Madrid, de las flores de Costa Rica, de mis padres, de mi hijo. Ella me enviaba fotografías de su jardín. Chateábamos por Messenger. Un día le conté que me gusta patinar en el hielo. “Toda una chica feminista de Holanda”, me contestó. Yo reía detrás de mí pantalla y la imaginaba a ella sonriendo y mirándome con ternura.
La conocí mucho más luego de su partida, porque tuve el privilegio de conversar con el hombre que la amó. La conocí a través de sus palabras y recuerdos. ÉL que la sigue amando a pesar de que no lo diga.
"La extrañas?", me atreví a preguntarle un día;
Sí, sí que la echo en falta. Fue una gran y dulce mujer, me respondió
El silencio atravesó la mesa sobre la que comíamos nuestro salmón de los jueves. Mis lágrimas gordas recorrieron mi cara. No me atreví mirarle a ÉL a los ojos.
Muchas veces, ÉL me volvió a decir todo lo que la echaba e falta Siempre con la misma pausa y el mismo eco que guardan las memorias conjugadas en la ausencia del tiempo que no es tiempo.
ÉL, también me contó del día del concierto en que la conoció, de recuerdos de cuando estaban solteros, de la primera casa donde vivieron, del nacimiento de sus hijos. Me contó de un gato, de un perro. De sus viajes de verano en coche a la Costa italiana, de sus agobiantes migrañas y el largo etcétera de recuerdos que hicieron del amor que ambos compartieron, un camino repleto de complicidad.
ÉL me contaba, ÉL la recordaba y yo fui una privilegiada por escuchar y llegar a conocer tantos recuerdos bonitos. ÉL a quien también quiero con todo mi corazón, a quien hoy quisiera abrazar. ÉL no lo sabe, pero fue y es mi gran amigo, tal vez el único que tuve en las tierras de canales, flores, viento y lluvia. ÉL que es mi otro Pa, que me tuvo paciencia, que me enseñó a querer su cultura, su tierra, su idioma y que todos los jueves me daba lecciones para que yo aprendiera a hacer albóndigas que compartiríamos el sábado.
Ser testiga del amor en esas conversaciones hilvanadas en la memoria, constituyen uno de los mejores regalos que la vida me ha dado.
Nunca terminé de comprender cómo se vive la muerte, la ausencia y la nostalgia en una cultura tan diferente a la mía. Nunca logré hacer referencia a mis sentimientos. No fuera que yo con mis nostalgias, mis llantos fáciles de mujer latina, de seguro que eso nadie lo fuese a entender. Muchas veces me sentí fuera de lugar. Es por eso que hasta hoy pongo palabras y hago, de alguna manera pública, su recuerdo dentro de mi.
Cuando ELLA se fue, muchas veces me senté en su sofá gris y en silencio la recordaba.
Otras veces y en el más a absoluto secreto, montaba en mi bici y me iba al cementerio a recordarla y llevarle alguna flor que me encontraba en el camino. Ahí de pie, frente al lugar en que reposan sus restos, le contaba mis cosas. Supongo que para quienes coincidían conmigo en el cementerio era una escena rara.
ELLA me enseñó que el amor no necesita siempre palabras. Que el amor trasciende idiomas y colores. Que el amor bonito no conoce de razas ni de clases sociales.
Un 11 de junio hace 2 años me escribió a mi chat. “Hoy por la tarde juega Bélgica contra Costa Rica. Buen viaje, Marcela. Nos veremos pronto. Ciao”
Gracias, respondí. Veré el partido. Y Sí, nos veremos muy pronto.
Al despertar la mañana ELLA cumplió su proceso vital. Sin dolor
Recién llegaba yo a Madrid, ese 12 de junio, cuando recibí la noticia. Iba en el metro del aeropuerto a casa cuando una voz me lo dijo llorando al otro lado del teléfono: "Mi madre ha muerto". No recuerdo nada más, excepto que un ángel disfrazado de mujer me consoló y me acompañó a la puerta de mi casa.
Al otro día, regresé. Cogí un vuelo, crucé el cielo para decirle adiós
Unos días después en privacidad y antes de la ceremonia más grande, la despedimos, sus personas cercanas y ahí estaba yo, una recién llegada, que evitaba no llorar, como usualmente suelo llorar, tratando de entender lo que sucedía a mi alrededor, poniendo mi esfuerzo en asumir el duelo en la diferencia cultural.
Tomé su mano, la acaricié y le agradecí su generosidad, su bondad y amor para conmigo, para tantas personas que al igual que yo, la continuamos recordando con mucho cariño.
El amor hacia la vida, su ternura, su dulzura y su jardín que hoy ven unos ojos azules que despiertan a la vida los de una pequeña niña que ella no llegó a conocer.
Su foto, está en la mesa de la entrada de mi casa. Su imagen sosteniendo un ramo de rosas amarillas. Sus ojos azules y pequeños siguen sonriendo. La miro y no puedo más que dar gracias a la vida por conocer a esta linda mujer
Tú luz la llevo conmigo y te recuerdo en las flores y en el cielo azul gracias Jorijn, gracias por tu dulzura y por el amor. Y por las sonrisas que te guardan y siguen siendo parte de ti.
Y Sí, sí estoy segura que algún día, nos volveremos a encontrar.
Con amor, siempre
Madrid, 12 de junio de 2020

viernes, 28 de junio de 2019

Protestas del color café




Me preparo un café. Me comeré unas Yipis. Pienso en Costa Rica, como lo hago todos los días. Una sociedad desigual, racista, clasista, conservadora y violenta.
Pienso en sus mitos, diálogo, paz, país de descendientes europeos, un país diferente a Centroamérica....mitos que  se despedazan.
Hay gente en las calles, protestan.
Miro fotos, leo posts. Indígenas , estudiantes de secundaria pública,  pescadores, traileros, gente de color de la tierra, el color de la pobreza. Están en las calles, protestando. La gente,valiente.
Escucho a Carlos Alvarado, el presidente, miro sus gestos.Reflexiono sobre el clasismo y arrogancia blanqueada de la clase política criolla corrupta, la de siempre, la de antes, la proge neoliberal y la evangélica.
Cámaras empresariales criollas, esas nunca  pierden.
Los Derechos humanos fragmentados. Reducidos a los colores. De los derechos sociales y laborales, de esos ni se hablan. No hay pedagogía política.
Pienso en las izquierdas aburridas con poca imaginación y elitistas.
Me pregunto por las feministas y gente LGTBI, tan fan de la Embajadora de Costa Rica en España, ella una representante de lo elegante, corrupto y rancio. ¿Dónde quedó la transgresión?
La universidad pública, tan en la cápsula de un escritorio. Tan proge neoliberal. Tan correcta.
Líderes sindicales machunos.
Pastores evangélicos que se frotan las manos.
Proyecto imperial, fascista, antifeminista, racista, que avanza. Cuerpos, vidas, territorios...
Recuerdo la lucha contra la privatización de la electricidad y telecomunicaciones, la lucha contra el Combo ICE, la lucha contra el Tratado Libre Comercio con Estados Unidos, contra Riteve, contra la corrupción  y tantas otras.

Me duele, como desde el día en que la dejé.
Pienso en mi auto exilio. Libertad, maravillosa.

Derechos humanos para toda la gente. Feminismos para todas.
Que la creatividad nos abrace.
Buen café para todo el mundo.

Ana Marcela Montanaro.
28 de Julio y verano 2019.
Maasland, Países Bajos.

lunes, 27 de mayo de 2019

Más allá de ayer que fue 26M



Vaya panorama, la derecha, Partido Popular, Ciudadanos y  Vox, gobernará  tanto en el Ayuntamiento como en la Comunidad de Madrid.

Lo electoral es una partida, hemos perdido; en colectivo y en plural. Lo electoral es parte de la lucha. La lucha no se agota en lo institucional. Tampoco en lo inmediato. Las luchas nunca acaban.

Hay que mirarse, pero no fustigarse, hay responsabilidades gordas,  que cada quien las asuma en su proporción, sin culpa, porque aquí no caben las culpas, pero sí cada quien aceptar lo que le incumbe.

Nos corresponde re pensar y re imaginar a Podemos un proyecto que por muchas razones ha ido perdiendo.

Me siento triste y confrontada, pero también estoy convencida que la lucha es luchando. Organizar la digna rabia .

Enfrentamos tiempos muy duros, el avance de un proyecto imperial feminicida, racista y depredador de cuerpos, vidas y territorios, que parece imparable. Las calles son amplias y generosas. Ahí nos tendrán. Sin miedo.

La resistencia y la entereza, la fuerza ancestral nos acompañan. Las voces de abuelas y abuelos.

Hay mucho por lo que seguir poniendo el cuerpo y la ternura.

Las luchas colectivas, feministas y ecologistas.  Desde las voces y cuerpos migrantes, racializados y empobrecidos de quienes somos las subalternas de las subalternas, hoy tenemos mucho que decir y aportar.

Mi sonrisa intacta, que sonreír y seguir luchando es ya de por si un acto rebelde.

Siempre merece la pena. Seguirá mereciendo la pena. Seguimos.


Madrid, 27 de mayo en primavera.

Ana Marcela Montanaro Mena.

viernes, 24 de agosto de 2018

Xenofobia en Costa Rica, la “Suiza Centroamericana”




El pasado sábado 18 de agosto, un poco más de 500 costarricenses, participaron en una manifestación, azuzada por algunos medios de comunicación.  La capital del país centroamericano, San José, se llenó de racismo y fascismo. Pero lo más vergonzoso, es que quienes asistieron a esa manifestación no son los únicos fascistas, racistas y xenófobos. Una gran cantidad de perfiles en redes sociales de quienes no participaron en la manifestación, también se suman al odio.

El consabido “no soy xenófobo, hasta tengo amigos nicas, pero la migración de nicas es….” No soy racista, pero los nicas son…..” y ahí en los puntos suspensivos se esgrimen frases cargadas de violencia y discriminación en contra de los “otros”.

La sociedad costarricense ha construido su identidad sobre varios mitos: considerarse la Suiza Centroamericana, país de la pura vida, de paz y de la felicidad perpetua. Mitos que tratan de ocultar a una sociedad misógina, homofóbica, lesbófoba y en extremo racista. La gente de Costa Rica se dice mestiza, pero en realidad se asume desde una blanquitud, heredera de sangre europea y blanca. Además muchos se creen superior al resto de países de la región. Costa Rica es incapaz de sentirse parte de Centro América.

En América Latina, y por ende también en Costa Rica, el proyecto de los estados nacionales, constituidos y asentados en el discurso del mestizaje, ha negado y sigue negando y excluyendo a las poblaciones indígenas, afrodescendientes, migrantes y mestizas empobrecidas. El sábado fue esa manifestación. Cotidianamente es la violencia contra las mujeres. Históricamente la violencia contra los pueblos indígenas. El racismo, la violencia feminicida, la colonialidad, el control, el saqueo de los cuerpos y territorios.

Las élites políticas y económicas internas han elaborado mecanismos de blanqueamiento, que desde la colonia, les han permitido acceder al poder, valiéndose de una retórica mítica y eufemística, que como dice Silvia Rivera, ha ocultado la “realidad en lugar de designarla”. Costa Rica es un estado racista, estructuralmente corrupto pero revestido de democracia.

El racismo en es algo de lo que no se habla. El racismo se esconde, se silencia. Supuestamente se ha superado. Los discursos públicos esgrimen otros conceptos y así se acentuan las creencias sobre jerarquías raciales que a menudo explotan en diversas manifestaciones de violencia . Una de esas es el rechazo, odio y menosprecio a las personas migrantes.

Las migraciones pobres y de color son las que desatan frecuentemente el racismo interno que pervive en la sociedades latinoamericanas como legado colonial y de las realidades poscoloniales en los pueblos que somos de color oscuro, cafés o marrones.

Los migrantes nicaragüenses son personas empobrecidas, en su mayoría, explotados laboralmente, violentados física y simbólicamente. Además de que sufren un menosprecio institucional constante. Hay quienes no los consideran ciudadanos y para muchos no son ni siquiera personas.

Una gran mayoría de trabajadores de las plantaciones de piña, no tienen garantizado su derecho humano a las garantías laborales. Ante esta violación de derechos el Ministerio de Trabajo, cierra los ojos y da una palmadita de cariño a los empresarios. Ni hablar de las mujeres nicaraguenses que son trabajadoras del hogar y son explotadas, incluso de algunas que se dicen feministas.

Hoy recuerdo a Natividad Canda Mairena, un nicaraguense que el 10 de noviembre de 2005 fue despedazado por “Hunter” y “Oso”, dos perros de raza rottweiler que lo desmebraron ante la mirada de los policías costarricenses que no hicieron nada por salvarle la vida. Las imágenes que se compartieron por las incipientes redes sociales, exaltaban al perro nombrándolo como el héroe nacional por asesinar al “nica”. Fue atroz. Para algunas solo fue un chiste, para algunas reírse de los “nicas” diariamente es gracioso. Igual que burlarse de las mujeres, las personas negras o indias, esas quienes soportan la violencia de la pobreza, el patriarcado y el racismo.

El racismo y la xenofobia no son inusuales en Costa Rica. El despercio al “otro”, a la “otra”, el considerarse superior, la burla, la discriminación y la violencia institucional en contra de las personas migrantes, es cosa de todos los días y a todo nivel.

La sociedad costarricense ha tratado de borrar la migración de color café, la migración del color de la pobreza. La sociedad de la pura vida nacioanalista costarricense, quiere silenciar y borrar el racismo y la migración. De esos temas se hablan, para negar que ha existido. Se oculta para hacer creer que no existe. Se invisibliza para hacer creer que es o ha sido insignificante. Así se construye y reconstruye el perverso imaginario.

Las personas nicaragüenses, las extranjeras, las consideradas las “otras” son lo diferente a lo que el costarricense considera de si mismo. Existe un mandato de borrar y negar cualquier trazo de otredad que se tenga dentro o fuera de nosostras. Encubrimos el deseo por el otro y el asco que causa la otredad. Nos vamos cubriendo con diversas máscaras, así tratamos de evitar el dolor de reconocernos en la “otra”. Así encubrimos la violencia, pero también el dolor de reconocernos en historias compartidas.

Para el próximo sábado se está convocando una nueva manifestación, ésta la organizan quienes no aceptan la xenofobia y luchan por una mejor sociedad. Espero que sean muchas las personas y voces que se sumen. Pero que no por ello dejemos de hablar de lo que se silencia, de lo que se oculta. Que miremos el racismo interno. Que denunciemos las patas donde se asienta la violencia: el patriarcado capitalista, racista y colonial. Porque no todo es lo que une.

Es hora de levantar la alfombra vieja, sucia y pesada, enfrentar la violencia, racismo, misoginia, homofobia y corrupción estructural en la que se asienta el estado costarricense. Esto conlleva dolor. Es doloroso porque es percatarse de que la realidad es diferente a las fantasías que nos han enseñado.
Hace cuatro años decidí migrar de Costa Rica, con el objetivo de buscar una vida mejor. Lo hice huyendo de la violencia, de la estrechez mental y del igualitico. Huí de la violencia de las calles y de la violencia que produce el irrespeto a quienes somos consideradas las “raras”, por pensar, hablar y vivir como nos da la gana.

Cruzar el mar significa vivir y sentir día a día en mi piel el racismo. El racismo que se inscribe en mi cuerpo por ser la sudaca, la centraca, la panchita, ser la otra y vivir la otredad. Estas vivencias, discriminaciones y violencias las comparto con muchas otras personas racializadas.
En mi camino migratorio he ido conicidiendo con más hermanas y hermanos en movimiento, con quienes he aprendido el valor de sabernos hermanas, de sentirnos orgullosas de nuestros colores de piel, de ser indígenas, negras, de sabernos orgullosas de nuestras historias en común, orgullosas de nuestros diversos saberes y acentos.

Las personas migrantes nunca seremos de aquí, pero tampoco somos de allá porque vivimos en una frontera. En esa que nos hace percatarnos de que somos personas de color marrón, racializadas y quienes segun los ojos racistas del norte global estamos destinadas a seguir sirviendo. Eso es racismo.
Vivir en esa gran frontera, también nos muestra el racismo interno y profundo de los países de los cuales venimos. El racismo que nos separa como pueblos. Nos hace mirar lo que muchas veces no miramos. Nos hace sentir y vivir las formas en que el racismo se inscribe en nuestras vidas, cuerpos y territorios.

Mis hermanas centroamericanas, mis hermanas de corazón centraca, Jamileth, Karen, Maureen, Alicia, Vicky, Orbelina, Maria Eugenia, Salvadora, Didi y ese largo etcétera, gracias por la lucha constante y por el amor.


Ana Marcela Montanaro Mena.
Feminista, especialista en derechos humanos, activista social.

(Fotografía de Jeffrey Arguedas -EFE)



martes, 27 de febrero de 2018

Del "feminazismo" al photoshop de Costa Rica, la pura vida y la risa eterna.


Este video me hace reír de tanta tontería política junta. ¡El vídeo, es una joya! Me agrada que, desde la más absoluta ignorancia, se me diga "Feminazi" y que se me vincule con PODEMOS. Que manera de vender el miedo. El feminismo es el único movimiento social con fuerza de transformación. Hay tanto miedo al feminismo que le llaman "ideología de género". ¡Ignorantes! 
Una persona, con mucho tiempo libre lo hizo y otra, más vagabunda, me lo envió en medio de amenazas e insulticos, que parecen no acabar, venga ya, que a mi no me corta nada. Cuando recibo amenazas, pienso en las personas indígenas defensoras de sus territorios que las reciben cotidianamente. Las personas de pueblos indígenas quienes son tenidas como ciudadanas de segunda y a quienes se les han vulnerado sus derechos humanos desde siempre por el Estado racista, como lo es el costarricense.
Este vídeo compartido en una página en las que pulula ese fanatismo religioso y la ignorancia rancia, que trata de ganar votos para el cantante y profeta, en medio de una segunda ronda electoral que más que ilusionar provoca tristeza, decepción y mucho miedo. Un miedo que impide ver más allá del 1 de abril. ¡Cómo si esa elección pudiese revertir algo!
El debate entre un fanatismo religiosos y un progresismo neoliberal que ha sido incapaz de cambiar el relato político.
El vídeo muestra imágenes de la capital de Costa Rica, dignas de un anuncio del Instituto Costarricense de Turismo y eso que venden como "Costa Rica Esencial", algo que no existe, que es solo una marca para el beneficio de quienes han hipotecado el país para su beneficio y en beneficio de sus amiguetes. Sí los políticos y sus amoríos con la clase empresarial nacional y transnacional.
Nunca he negado que Costa Rica tiene playas bonitas, montañas mágicas y atardeceres arrebolados. Pero los hoteles son impagables para la mayoría de personas que habitan el país de la "puritica vida" y el país de “blancos citadinos” de esa Suiza Latinoamericana y de la sonrisa eterna, un país que no existe más que en la imaginación mítica, un relato de mentiras y que hoy, al ir abriendo los ojos golpea la cara, las miradas y el corazón. 
El video muestra imágenes de un lugar que no conozco, parece ser la capital de Costa Rica. Sí. es un San José con "photoshop". El video sin nada de vergüenza afirma que en ese país," no hay nadie infeliz". 
Pienso en las cifras de la pobreza, la exclusión y la desigualdad: 1.092.403 de personas viven en condición de pobreza, de éstas, 306.510 en pobreza extrema. Hay 305.231 hogares (familias) en pobreza, y de ellos 86.663 de manera extrema. ¿Eso es felicidad?
Siendo las mujeres quienes son las que soportan y sobreviven a la pobreza y la violencia machista. 
Un estado racista y patriarcal, que está en la dinámica del orden neoliberal, sin interés alguna de cambiar el relato político y de incluir las voces de quienes han estado excluidos de él. 
La corrupción estructural, que con políticas públicas de parches trata de gestionar la desigualdad. Un discurso de los Derechos Humanos, que se ha reducido a las libertades individuales de la población LGTBI, que por supuesto son derechos humanos, pero y los demás? En dónde están los demás Derechos Humanos: vivienda, educación, salud, autonomía de los pueblos indígenas, alimentación, vida digna... de esso poco se habla.
Volviendo a la "felicidad del vídeo", debo decir que las personas empobrecidas, las personas indígenas, las que viven en las costas, las campesinas sin tierra para producir, las migrantes no deben ser tan felices como los rostros que salen en ese vídeo. ¿Serán tan felices, cuándo sus derechos humanos son vulnerados en su totalidad y en la cotidianidad? 
Pero no es solo la pobreza, sino la desigualdad abismal que hay entre unos ricos que viven en la mayor suntuosidad y las otras quienes siendo personas y por lo tanto con derechos humanos viven en casas de latas, sin acceso al agua potable, sin acceso a educación pública de calidad que forme ciudadanas y no sólo mano de obra barata, pienso en la gente que no tiene acceso al vestido, al deporte y la recreación, personas que no tienen que comer, que no tienen acceso a la salud. 
Pienso en los pueblos indígenas a quienes les queman sus casas “de manera regular”, de los campesinas sin tierra para producir. Pienso en las personas migrantes, que diariamente deben soportar el consabido “Nica hijo de puta”, "Nica puta", "Nica regalado" "Te estás robando las medicinas y la Caja Costarricense del Seguro Social. Que rápido olvida la gente que quienes han robado a la Caja han sido un sinnúmero de políticos hoy se pasean ostentando sin pudor su riqueza,ante la gente que no tiene que comer.
El video muestra un San José como imaginado, no el de los embolletamientos, no el de las casas que se caen, de la gente en exclusión que vive a la orilla de los ríos, corriendo a las 4 de la mañana a buscar cita en la CCSS, 
El Valle Central, tan clase media y urbano, pero es que Costa Rica es más que el Valle Central y los pueblos bucólicos de la yunta, el trapiche y la señora de delantal y el hombre del pelo en pecho y “machete en su cutacha”, o el de un Guanacaste que en su imagen del “pampero” domando el ganado, la señora haciendo tortillas de maíz en el aire y los niños de sonrisas blancas. El de Limón: ¡Qué bonito es el Calypso y Puerto Viejo! pero que “vago son los negros”, el de los pueblos indígenas que bonito todo pero son "indios". ¿Las mujeres? ¡Qué buenas! pero las asesinamos que da igual. 
Sigan escondiendo la historia.
Respecto a mi vida, tan imaginada, con orgullo grito: Sí soy feminista,para los ignorantes una feminazi, Sí resisto y lucho cotidianamente, porque estoy hasta los ovarios de este sistema patriarcal, capitalista racista y colonial, y lucho por transformarlo, más allá de Facebook, un escritorio o de la lectura. Salgo a la calle a construir un feminismo desde abajo que sume todas las voces y las mujeres de todos colores.
¡También soy de PODEMOS! Y eso me llena de orgullo. Porque quienes me conocen, saben de mi compromiso y militancia política y que pongo el hombro y mis fuerzas para sumar mi voz a la construcción de mundos mejores. 
Ah, yo tampoco envidio los "goces de Europa", sencillamente porque esos "goces" no existen y esta Europa hay que construirla con todas las voces y desde abajo,
Sigan ustedes con su pandereta o con su miedo a perder privilegios.
Continúo con mi activismo y reflexión desde un feminismo que sea capaz de transformarlo todo, desde la raíz, porque como dice el himno de la Huelga del Día Internacional de las Mujeres, #8M, "este mundo no nos gusta y lo vamos a cambiar".
Pero del feminismo de escritorio y timorato, blanco, clase media urbana, de ese paso.
A quienes hicieron el vídeo, más en la cara les señalo: Sí Costa Rica es un país racista, xenofóbico, misógino, lesbófobo, violento esconde debajo del Pura Vida, su propia historia. Ahí en su vídeo repleto de ignorancia y violencia machuna y racista, da razón a mis palabras.

Ana Marcela Montanaro Mena. 
Madrid, 26 de febrero de 2018

sábado, 10 de febrero de 2018

De mitos, mojigatería, verdades y violencias.


El domingo 4 de febrero, hubo elecciones en Costa Rica. Resultó vencedor Fabricio Alvarado, el mercader de la fe, que se hace llamar "cantante de música cristiana" y ungido por su dios que lo ha designado para gobernar Costa Rica, le siguió Carlos Alvarado un ex ministro del oficialismo PAC, con un discurso y praxis neoliberal progresista sobre Derechos Humanos.

A raíz de esto, participé en Foro Abierto, un programa al que a veces me invitan a debatir.
"Costa Rica es un país, en el que muchos, se creen y viven de mito de que el país es la Suiza Centroamericana. Un país que piensa como el "más feliz del mundo" y en el que todo es "pura vida". 

¡Qué va! somos un país lesbófobo, homofóbico, misógino, clasista, racista y violento.
Costa Rica es un país violento, no solo por la llamada "inseguridad", sino porque es un país que quiere que todos seamos "igualiticas", que no acepta a quien se salga de la norma establecida. Es una violencia simbólica muy fuerte.

Sí Costa Rica es igual que el resto países, pero vamos de que todo es muy "pura vida".
Un país incapaz de sentirse parte Centroamérica y se asume con tufo petulante a superioridad".
A raíz de lo que dije y cuestioné, se ha generado en Costa Rica un revuelo que alucina.
El vídeo del programa completo fue editado y se hizo viral en Costa Rica. A mi me llegó vía whatsapp, es un extracto del programa que se llevó a cabo el lunes por la mañana hora de Madrid.


Se viralizó de tal forma que llego a la conclusión que lo que dije tocó las fibras de eso que llaman "la identidad costarricense", sobre todo el "pura vida de la Suiza de Centroamérica".
Los comentarios que la gente realiza son de todos los tipos, muchos de ellos en extremo violentos. Otros entienden lo que dije. Mi chat de messenger está repleto de palabras que pretenden ofenderme y algunos de ellos expresan amenazas de muerte a mi y a mi familia. También hay un par de mensajes, que reconocen con dolor que en este momento la idea mítica de Costa Rica se les cae a pedazos. 

Lo que expresé en ese programa, lo he pensado, dicho y escrito toda mi vida: en mis clases, en mi vida cotidiana y en donde se me ha dado la gana. De paso, agradezco a mi padre y a mi madre que me enseñaron a pensar y sobre todo a no tener miedo. Así que no me vengan a decir, con que voy de "europea" ni de que nada, que igual puede hablar sobre la ficción de España, su corrupción,   monarquía,  su racismo y demás cosas no resueltas..

Crecí en un pueblo de montañas en el Valle Central de Costa Rica, del que atesoro la experiencia de gente maravillosa y valiente con quienes coincidí y compartí en la calle, en mi profesión y en mi militancia. Otras personas, realmente me caen muy mal.
Soy Ana Marcela, Marce para mis amigas y para quienes me quieren. Soy una mujer, feminista, inteligente, de boca y pies libres, comprometida políticamente. Un día, hace como 4 años, agarré dos maletas y salí de Costa Rica. Sin beca alguna, ni nada de nada y me vine a buscar la vida a Madrid. Más detalles se los pueden inventar.

A quienes hacen elucubraciones, les señalo: 1.No le busco votos a nadie. 2. Me tiene sin cuidado lo que piensen sobre mí. 3.- No me dan miedo sus amenazas. 4. Y me importa un bledo ser políticamente incorrecta. 5- Lo personal es político.
Sí soy despeinada, pero soy inteligente y vivo como decido y eso "está mal visto", pero es tan gratificante. 

“Y así es por cuanto, como mujer, no tengo patria. Como mujer, no quiero patria. Como mujer mi patria es el mundo entero”. 

Virginia Woolf


Ana Marcela Montanaro Mena
Madrid, 10 de febrero e invierno, 2018